sábado, 22 de diciembre de 2012


Capítulo 5
Las cadenas de la noche

El día amaneció frío y pesado, seguido de unas nubes tan oscuras que la nueva base de Dark se perdía entre ellas. Miró hacia la tierra, aburrido.

-Con ese Kyle en tierra, no puedo hacer mucho... - susurró para si mismo - ¿Qué podría hacer?

La niña que le ayudó en la matanza, Yami, admiraba una bomba con sumo interés.

-Pon una bomba en su casa.

-No idiota, ¡La necesito viva!

-Ponla cuando estén todos en la casa menos ella.

El joven suspiró, pensando en que no valía la pena preguntar a una niña de nueve años acerca de planes así, se tumbó en su jardín de nubes negras y árboles marchitos, disfrutando del grotesco paisaje.

-Yami, ¿Te apetece ir al mar?

-No. Yo quiero ir al bosque.

Dark se levantó e hizo un portal que daba al bosque que tenían unos kilómetros por debajo de ellos.

-Ve, yo debo hacer una cosa en el océano.

Yami cruzó entusiasmada el portal, no sin que antes, Dark le quitara los explosivos que llevaba encima.

-En el bosque no, lo sabes.

Tras un bufido enfadado, ambos se separaron.
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-Princesa, ¡Despierte!¡Hoy es el gran día!

Aqua despertó aturdida, estirándose en su suave cama de coral, luego miró a su tan preciado consejero.

-Buenos días Mike, ya sé que es mi cumpleaños y coronación.

-Vamos, debes prepararte.

En un suspiro, Aqua echó a su amigo de la habitación y empezó a prepararse. Era la futura reina del océano,  no aparentaba más de dieciséis años, pero la verdad era que estaba más que preparada, pues tenía más de seiscientos años, y lo mejor era que no envejecía.

Peinó su larga cabellera azul, un color propio de las sirenas, y se puso su vestido favorito, era largo, de color lavanda, acabado en un precioso encaje, las mangas acababan igual, y el vestido dejaba los hombros al aire, además, le llegaba por las rodillas.

Sí, las rodillas. Aqua era la sucesora por el hecho de ser ninfa, sirena y humana a la vez, sin embargo, no le gustaba convertirse en sirena, ya que no estaba acostumbrada. Se puso una cinta hecha de pequeños lapislázulis y salió hacia la sala del trono, donde le esperaban al menos dos mil criaturas venidas de todo el océano. Tras los votos y el discurso, Mike procedió a la coronación.

Aqua cerró los ojos mientras sonreía, pero los gritos que resonaron por toda la sala la alarmaron. Al abrirlos, vio que unos tentáculos hechos de oscuridad habían empezado a volver piedra a todo aquel que tocaban, y empezaron a pintar de negro todas las superficies sólidas, Mike y los guardias sacaron a la princesa de allí al instante.

Corrieron, corrieron por todo el castillo hasta llegar a la torre más alta, la única que aun no había sido invadida por aquella extraña oscuridad. Mike la empujó hacia la superficie.

-¡Mike!¡Ven conmigo!

El joven negó con la cabeza, y los ojos azules de ambos se cruzaron.

-Yo no puedo salir - miró su pie, ya convertido en piedra -, pero tú sí, escapa mi princesa.

Aqua empezó a nadar, pero no sin antes besarle con tristeza, sabiendo que sería su primer y último beso, apenas se separaron, el joven terminó de convertirse en piedra.

La princesa nadó, mientras sus lágrimas se confundían en el agua, antes de salir, miró su castillo, ahora una masa de piedra negra, llena de estatuas que un día fueron los que la amaban. Luego miró a la superficie, allí encontró el origen de los tentáculos. Nadó con furia.

-¡Tú!¡Maldito bastardo! - gritó al joven que se alzaba flotando sobre el agua - ¡Devuélveme mi reino!

El chico la miró, sus ojos, como dos esferas de sangre, se posaron sobre ella con superioridad.

-Solo necesito... A la princesa.

Aqua notó como se estaba acercando a ella, e intentó escapar, pero al hacerlo, los tentáculos la inmovilizaron allí donde estaba, y el chico posó su mano en su pecho, introduciéndose en el como si de verdad fuese agua. Aqua conocía ese hechizo.

-¡No toques mi alma!

-Demasiado tarde...

Entonces un dolor punzante empezó a herir cada poro de su piel, se retorció tanto como los brazos de oscuridad le permitían, notaba como su alma era apretada por las manos de aquel chico, que sonreía de la forma más siniestra que nadie habría imaginado jamás.

-A partir de ahora, todas las noches servirás al mal.

-¡No!

-Sí...

Entre lágrimas, la visión de Aqua se fue oscureciendo, mientras aquel desconocido reía con una ninfa desmayada en su poder.

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Eran ya las once de la mañana, y la humedad que las gotas de rocío dejaban en el bosque empezó a desaparecer. Yami paseaba relajada por el sendero del bosque profundo. A pesar de que era siniestro y oscuro, a Yami le parecía tan hermoso como las bombas, suspiró de placer pensando en una habitación llena de las bombas más extrañas del mundo, que algún día pensaba poseer.

Estaba tan sumida en sus pensamientos que no se fijó en el niño que había tumbado en el camino, el choque y la caída fueron inevitables. El muchacho la miró sorprendido
.
-¡Una niña!

-Sí, lo soy, me llamo Yami... - dijo mientras se levantaba y se sacudía la sucia falda del vestido negro.

-Mi nombre es Hikaru.

Yami sonrió y empezó a acariciar su pelo blanco, mirando sonrojada los ojos violeta del niño.

-¿Quieres hacer fotos conmigo? - dijo sonriendo el niño mientras miraba a los ojos amarillos de la recién llegada.

-No sé usar cámaras.

-¡Yo te enseño!

Pasaron casi un cuarto de hora sentados en medio del camino, mientras Yami miraba con los ojos muy abiertos como Hikaru le explicaba las funciones de la cámara.

-Y... Así se ponen los efectos, con esto puedes ponerlas en blanco y negro, cosas así.

-Es complicado...

-Ya verás como aprendes enseguida. 

Pasaron hasta la hora de comer haciendo fotos, las de Yami eran torpes y principiantes, pero las de Hikaru eran casi una obra de arte. Luego fueron a casa de Hikaru a imprimirlas. Era un gran castillo de piedra negra, rodeado de un siniestro jardín donde las rosas eran de colores oscuros, Yami corrió maravillada por aquel lugar.

-¡Qué casa más bonita!

-Mi hermano es buen decorador, ¡Kai!¡Tengo fotos nuevas!

Kai salió del castillo con un traje de corbata negro, mirando a Yami con aire calculador, luego miró a su hermanito.

-¿Más?

-Sí, quiero regalarlas a Yami, es mi amiga.

Fue entonces cuando el rostro del hombre cambió a una sonrisa, no era demasiado amable, pero mostraba confianza hacia la niña.

-Los amigos de mi hermano son mis amigos.

Yami sonrió incómoda. El aura de ese chico le mostraba cosas incluso más siniestras que las de Dark, lo miró algo asustada.

-¿Conoces a Dark?

Las pupilas de Kai se contrajeron de forma sorprendente, y sin dejar de mirar al horizonte, empezó a juguetear con una hoja que cayó en su mano.

-Sí, tengo entendido... Que quiere apoderarse del mundo, o algo así.

-¿Porqué no haces equipo con él? Va a conseguir una nueva recluta llamada Aqua.

-¿Aqua...? - sonrió de manera más amplia y calculadora -. Bueno, lo pensaré.

Kai chasqueó los dedos y la cámara del niño se rodeó de una esfera negra, luego volvió a sus manos junto con un taco de fotografías.

-Toma.

Hikaru le dio algunas de las fotos a Yami, la mayoría eran fotos donde salían ambos con un bello paisaje detrás.

-Para ti.

-¡Gracias!

Ambos niños sonrieron para sus adentros, pero Kai ya se había ido a su castillo, donde bajó a los subterráneos. Abrió una ventanilla en una puerta, era una celda.

-Hola querido Akio.

Un joven rubio, con los ojos vendados, alzó la cabeza, gruñó algo incomprensible.

-¿Sabes? Acabo de encontrar un medio para poder reconciliarme con tu querida hermana Yukino.

-No... Ella... Odiarte... - balbuceó.

Kai hizo caso omiso a la frase, luego cerró la ventanilla entre risas, mientras pensaba en como hacer un portal hasta su futuro aliado Dark...

Nota: Gracias a Yukino-san por la imagen de Yami y Hikaru

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