sábado, 25 de mayo de 2013


Capítulo 10
Entre gotas de lluvia

Kasumi había pasado toda la mañana dentro de casa, mientras llovía. Llevaba ya días así y no podía ir a ver a Tara y los demás, o se ensuciaría hasta la cabeza. Suspiró y, sentada en el sillón al lado de la ventana, siguió tomando su té mientras miraba caer las gotas por el cristal de la misma. Además, le daba miedo salir, pues llevaba un par de días notando que alguien la observaba. Se removió nerviosa en su asiento al detectar movimiento más allá de la lluvia. Dejó la taza en una mesa y se acercó a la ventana. Por primera vez vio al sujeto que llevaba días observándola, difuminado por las gotas de lluvia.

Era un joven de pelo rubio platino, con unos intensos ojos azules, que miraba ausente la casa. Pero al darse cuenta de que Kasumi le miraba, se dio la vuelta y se dispuso a irse. Pero Kasumi sintió curiosidad, así que salió en modo humana con un paraguas a buscarle. Corrió unos minutos hasta que lo divisó al linde del bosque. Kasumi vivía en una inmensa pradera, cruzada por un pequeño río poco profundo, así que era fácil ver a los visitantes, pero con la neblina que la lluvia producía, se llenaba todo de barro que resbalaba hacia el río, así que era muy difícil seguir a la gente. Poco antes de alcanzar al joven misterioso, resbaló en un charco inesperado y rodó ladera abajo, golpeándose la cabeza contra una roca y perdiendo el conocimiento.

El joven miró justo a tiempo para ver a la joven rubia rodar hacia abajo, y se apresuró a salvarla de ahogarse en el río. Corrió hasta la ladera y se deslizó por ella con habilidad. Encontró a la chica que vivía en aquella casa al lado del río, a punto de caer en él, estaba inconsciente, así que la cogió en brazos y con el paraguas irreparable, la llevó hasta la casa. Una vez en el porche notó que respiraba mal, supuso que había respirado agua.

-Maldita sea. - musitó el joven.

La puso boca abajo y se puso a hacerle pulsaciones en la espalda, a la altura de los pulmones, con la fuerza suficiente como para sacar el agua pero no hacerle daño. No tardó nada en que Kasumi sacara toda el agua de su interior. Se giró y miró al joven, que estaba encima de ella zarandeándola pro los hombros con suavidad su rostro parecía frío e incluso despiadado, pero a la vez protector.


-Hola, ¿Estás bien?

La voz del joven era suave y seductora. Ella se sonrojó y se levantó, quitándose al chico de encima.

-Sí, gracias por salvarme.

-No es nada, no podía dejarte allí.

Kasumi lo miró, ahora sonreía con timidez y estaba sentado en la pared del porche, mirando el cielo nublado. Miró a Kasumi.

-¿Cómo te llamas?

-Soy Kasumi... ¿Y tú?

-Mi nombre es Tamashi, llevo una semana perdido en este bosque y no encontraba a nadie.

Kasumi rió por dentro. Claro que no encontraría a nadie. Estaba a varios días de Fukoshi.

-¿Por eso me observabas?

-¡Vaya!¿Te diste cuenta? - Tamashi se sonrojó bastante con una sonrisa, y desvió la mirada. Eso dio la señal a Kasumi de que no era muy peligroso, además, sus plantas se lo hubiesen comunicado.

-Sí, me di cuenta... Pasé miedo.

-Oh... Lo siento mucho, Kasumi.

Miró abajo con una sonrisa abatida, Kasumi rió ahora a carcajadas y lo miró.

-Pareces un niño pequeño, ¿De dónde vienes?

-De la capital, me escapé con catorce años porque no me trataban demasiado bien. He viajado mucho y aquí he llegado, buscando un pueblo llamado Fukushi o algo así.

-¿Fukoshi? Estás tres días de viaje. Esta pradera es el lado contrario del bosque.

-Sorprendente, ¿Y tú cómo te comunicas?

-No me comunico, cultivo mi comida y vivo sola aquí.

A Tamashi no le sorprendió la respuesta, pues sabía su naturaleza de ninfa, pero fingió sorpresa y sonrió.

-Tiene que ser aburrido.

-No tanto como crees.

-¿Podría quedarme?

Kasumi miró sonrojada al chico. Demasiado repentino para ella. Se lo pensó un par de minutos mientras miraba a los ojos del joven, y ladeó la cabeza.

-Poder puedes, pero tendrías que dormir en el sofá.

-No hay problema, en sitios peores he dormido. ¿Sabes que hay un pueblo algo lejos de aquí que duermen en piedras?

Ambos siguieron hablando bastante rato. Kasumi no se sentía mal, pero tampoco terminaba de estar cómoda. Notaba algo en su aura que era muy extraño, pero al final decidió no hacer caso a eso y le invitó a pasar.

-Así secaré tu ropa, menos mal que hace poco fui al pueblo y compré ropa de hombre.

-¿Para qué? Espero que no la uses tú...

Kasumi soltó una carcajada.

-No, es para un amigo mío, en poco tiempo es su cumpleaños y no sabía que regalarle, pero ya pensaré otra cosa.

Kasumi le ofreció una sencilla camisa blanca, con pantalones largos negros. Kasumi se fue a su habitación a cambiarse, mientras Tamashi se probaba la ropa, la cual le iba como un guante. Tendió la ropa en el porche y se sentó en el sillón, mirando la casa. Era de madera, muy sencilla. Constaba de un salón comedor con chimenea, una cocina, el baño y una única habitación. No alcanzó a ver bien la habitación, pero logró entrever un lado de la misma lleno de madera, herramientas y materiales. Sería una construcción, pensó. En las paredes habían algunos cuadros con fotografías de flores. Y divisó una muy peculiar, en la que salía una joven de pelo violeta... Y un hada de pelo blanco. Al salir Kasumi con ropa más sencilla y seca, le preguntó.

-Mi mejor amiga y yo en una fiesta de disfraces, no te preocupes.

-¿Y dónde vive?

-Vive en una casa en un árbol, en pleno bosque. Ella está a solo cuatro horas del pueblo.

-Os veréis poco.

-La verdad es que nos vemos mucho, ya que yo apenas uso esta casa. Has tenido suerte de encontrarme. Apenas pasara la tormenta pensaba irme con ella una temporada.

-Cierto, he tenido suerte - Tamashi sonrió mirando el fuego, algo agotado -. Es tarde, está oscureciendo.

-En ese caso mejor vamos a dormir, mañana ya debe haber pasado la tormenta y tengo cosas que hacer cerca de aquí.

-No hay problema.

Kasumi le preparó una almohada y algunas mantas a Tamashi en el sofá, que se podía volver cama. Apenas una hora más tarde, cenaron y fueron a dormir. Tamashi tardó en dormirse mientras observaba el techo de la casa.

-Kasumi...

Tras sonreír, cerró los ojos, pensando cómo podría divertir mañana a su nueva amiga. Pero un susurro en la oscuridad lo sacó de sus pensamientos. Miró a un rincón oscuro de la sala.

-No más, muerte.

-Esa ninfa es mucho para ti, joven.

-Me da igual, lo intentaré de todos modos.

-Suerte con sus... Amigos.

Una macabra risa que solo Tamashi podía escuchar, retumbó unos segundos en la oscuridad antes de desaparecer. Tamashi frunció el ceño.

-Ya estaba advertido, maldito ser. Pero quiero proteger a esta chica.

1 comentario:

  1. Holaaa!!!
    Me encanta tu blog!
    Y por eso te voy a dar un premio!!
    Pasate por mi blog a recogerlo.
    http://historiasentintadas.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar